
El día 30 de Agosto en la Hemeroteca de nuestro plantel, se dieron cita alumnos, maestros y miembros de la institución para escuchar las sabias palabras, no solo de un exitoso empresario, sino de un hombre integro y de un alma fuerte que hizo eco en la memoria de los presentes con un mensaje sobre seres humanos con la capacidad de dar: Carlos Kasuga director de la empresa YACULT un hombre de molde japonés hecho en México.
El estudio y la disciplina (bien ser), el deseo de hacer las cosas como si hoy fuera el ultimo día (bien hacer), el mantener y agradecer (bien estar) y el no esperar tener rápido y fácil sino con el conocimiento de que lo que vale, cuesta trabajo obtenerlo (bien tener) fueron algunos de los consejos para llegar a ser instituciones y seres humanos de calidad.
Rompiendo paradigmas, hablo sobre la injusta diferencia que hacemos entre clases sociales, cuando al final de cuentas todos somos humanos. Que la limpieza, no es una actividad de intendentes o como se piensa, de mexicanos de tercera clase, o un castigo para los reportados durante el recreo como nos han enseñado en las escuelas primarias, sino una obligación y un valor para mantener nuestro país.
Nuestros padres, en el momento de nuestro nacimiento, nos abrieron una cuenta, pero no de cheques: sino de horas. Cada uno de nosotros decide si estas horas se gastan o se invierten. Si las gastamos en diversiones y tiempo perdido o las invertimos en educación, lectura, deporte, etc.
Exhortó a formar un México bien remunerado. Si un perro se siente inseguro, lo que hará es gruñir
lo mismo sucede cuando un empleado no esta seguro de mantener su puesto en la empresa, si siente que será despedido al siguiente día. Entonces desarrolla un comportamiento agresivo y es por eso que los mexicanos sufrimos un grave índice de violencia, robos y desconfiamos unos de otros. México debe aprender a remunerar adecuada y justamente a sus empleados, sobre todo a quienes construyen las generaciones del futuro que son los maestros, los que siembran la riqueza de nuestro país en el campo y sin embargo, no son reconocidos, sino olvidados.
Exhortó a los jóvenes a ser empleadores y no empleados. No a ser como un elefante de circo, adiestrado, no solo con un callo en su pierna producido por una cuerda para que no se mueva, sino con uno en la mente, acostumbrado a saber que “no se puede”, acostumbrado a que el domador le de un mal plato de comida entre la suciedad, viviendo con el miedo de ser reemplazado por un elefante más joven. Este país necesita más oportunidades de empleo y una educación fundada en los valores formativos. ¿De que nos sirve un titulo y una maestría si no tenemos honradez, dignidad y Respeto?
Probablemente la anécdota más rica que se pudo escuchar en su conferencia (la cual era una historia que su padre solía contarle):
Había un bosque, y en el vivían todos los animales en armonía; pero Cierto día se provocó un gran incendio. Los animales huyeron, corrieron lejos, todos, excepto uno: un gorrión. El ave volaba al río, mojaba sus alas y dejaba caer unas cuantas gotas sobre el bosque intentando apagar el incendio. Y repetía esta acción sin cesar.
El elefante le dijo – Gorrioncito, no seas tonto, huye con nosotros.
A lo que el gorrión respondió:
Este bosque me ha dado un hogar, me ha dado a mis amigos, pero sobre todo, me ha dado felicidad; lo mínimo que puedo hacer yo por un lugar que me ha dado tanto, es tratar de rescatarlo.
Y así, el gorrión continuó arrojando esas gotas sobre el bosque. Cuando Dios lo vio, se apiadó y mandó una tormenta.
Así también ustedes, deben saber que esta tierra, este México que les ha dado un hogar, una familia, libertad construida por tantas vidas, por tantos héroes, y sobre todo que les ha dado tanta felicidad a pesar de que en este momento vivamos un incendio de pobreza, de ignorancia, de injusticia; así también ustedes, derramen gotas de sudor, de esfuerzo y de trabajo.
Gracias, C.P. Carlos Kasuga.
Lavinia Ekaterina Rangel Marrufo